Estos tres micronutrientes suelen asociarse frecuentemente con la salud masculina. Analicemos su función biológica real y en qué alimentos de fácil consecución se encuentran:
El Zinc (Zn)
Mineral Esencial
Función: Es cofactor de más de 300 enzimas celulares, participa en la síntesis de ADN, en la respuesta inmunitaria y en la actividad de la 17β-hidroxiesteroide deshidrogenasa, enzima clave en la esteroidogénesis testicular. Si existe una deficiencia marcada de zinc, la producción hormonal se resiente; corregirla restaura los niveles normales, pero el exceso de suplementación no produce aumentos sobrehumanos y puede competir con la absorción de cobre.
Fuentes naturales: Semillas de auyama (calabaza), ostras y mariscos, carnes rojas magras, huevos de campo, legumbres (frijoles y garbanzos) y cacao amargo sin azúcar.
El Magnesio (Mg)
Relajación y Metabolismo
Función: Vital para la función neuromuscular, la fosforilación oxidativa (producción de ATP), el control glicémico y la relajación del sistema nervioso antes de dormir. Además, estudios observacionales sugieren que el magnesio puede reducir la unión no específica de la testosterona a la SHBG, favoreciendo una proporción óptima de testosterona libre biodisponible.
Fuentes naturales: Hojas verdes oscuras (espinaca, acelga), almendras, nueces, semillas de chía, aguacate colombiano y granos enteros.
La Vitamina D (Colecalciferol)
Secoesteroide / Prohormona
Función: Aunque se denomina vitamina, químicamente actúa como una prohormona nuclear con receptores (VDR) presentes en casi todos los tejidos del cuerpo, incluidos los testículos y el músculo esquelético. Niveles séricos deficientes de 25(OH)D se asocian de manera consistente con menor densidad ósea y fatiga crónica.
Fuentes y síntesis: La principal fuente es la síntesis cutánea por exposición a la radiación solar UVB (15-20 minutos diarios sin quemaduras). A nivel dietético se encuentra en pescados grasos (salmón, sardinas, trucha), yemas de huevo y alimentos fortificados.